
Manos a la obra. Los chicos de la UBA trabajan a diario con los vecinos para ampliar las instalaciones.
Ayudan para mejorar la educación en Fiorito
Rocío Troyón
rtroyon@clarin.com
● Egresados de la UBA dan clases a los chicos. Además, colaboran en la construcción de una escuela.
Es vox populi que el saber no ocupa lugar. Por eso, estudiantes y egresados de la Universidad de Buenos Aires (UBA), a partir de un proyecto para conocer otros centros de estudios, decidieron brindarle a los chicos y adultos del barrio Tres de Enero, de Villa Fiorito, una oportunidad que ellos tuvieron: terminar el colegio secundario.
Además de dar clases ad-honórem, los más de 20 voluntarios levantan poco a poco lo que, desde marzo del año pasado, se consolidó como el “Bachillerato Popular Tierra y Libertad”, en Darwin y 26 de Julio.
Por su parte, los vecinos de la zona también hacen su aporte a través de la mano de obra. “Ya tenemos un aula donde se cursa primer año pero necesitamos materiales de construcción para llegar a tener tres aulas en 2010 y que los alumnos puedan seguir avanzando”, señala Iván Poczynok (24), quien dicta la materia Sociología. Y agrega: “Lo más urgente son chapas, cemento, ladrillos y materiales de aula”.
El Bachillerato no recibe subvención por parte de la Comuna, tampoco de la Provincia de Buenos Aires, ni de Nación. Por eso cada esfuerzo vale por dos. “Estamos viendo la posibilidad de tramitar un subsidio junto a otros bachilleratos. Pero por el momento financiamos todo con actividades que se realizan en y fuera del Bachillerato, o con el aporte voluntario de los docentes y compañeros”, detalla el joven. Como es una de las pocas escuelas para adultos en la zona, allí también concurren pibes y adultos de Villa Caraza, la localidad lindera correspondiente al partido de Lanús.
Además de las clases, todos los sábados, a las 18, daban clases de hip-hop (en enero interrumpieron a actividad). De esta manera, promueven una actividad cultural y logran que los chicos destinen esas horas a la danza en lugar de a la calle. En diciembre, diez vecinos concretaron el primer paso de su asignatura pendiente. Ahora, buscan que en el nuevo año el emprendimiento, hecho con esfuerzo y dedicación, siga creciendo hasta terminar la escuela. ●
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